Joven abogado cuenta los desafíos de la vida universitaria

  • Un conocido proverbio asegura que “mejor que mil días de estudio diligente es un día con un gran maestro”. Esta frase refleja, en gran manera, la importancia de contar con el apoyo de un profesor que, además de creer en sus estudiantes, estimule su capacidad de asombro, despierte creatividad y los guíe a construir su futuro académico.

Por Macarena Agusto Ortiz 

Llegó al Colegio Amanecer San Carlos el 2010, año en que se fundó el establecimiento. Hoy, Alonso Pérez Beltrán, abogado y exalumno del CASC, continúa especializándose y ejerciendo su profesión desde casa, debido a la pandemia del coronavirus.

Su felicidad se proyecta a través de esta entrevista, pues hace algunos meses (mayo de 2020) se tituló, por lo que este tiempo de cuarentena ha sido para descansar con su familia, aunque con la idea de hacer un diplomado, prontamente.

Se podría creer que Alonso desde pequeño pensó en ser abogado, pero no; describe que en el Colegio Amanecer San Carlos logró “encontrar el camino de lo que realmente quería hacer”. Si bien le llamaba la atención el área de las ciencias y la medicina, mientras cursaba tercero medio se interesó en conocer el mundo de lo social y cómo funciona el mercado legal, debido a que en “mi camino me topé con la actual directora académica del ciclo mayor, Yenny Bizama”, quien en ese entonces era su profesora de historia.

-¿Cómo ha sido para ti este tiempo de cuarentena?

-Ha sido bastante tranquilo y bueno en el sentido de que la familia ha estado bien, no hemos tenido ningún contagiado con esta enfermedad tan grave que está afectando a todo el mundo. La verdad es que han pasado varias cosas, porque me titulé en época justamente de pandemia (mayo de este año); desde ahí en adelante ha sido conocer y seguir estudiando, aprendiendo, tratando también de ayudar a las personas en lo que pueda y, obviamente, resguardándose en familia.

-¿Qué recuerdos tienes del Colegio Amanecer San Carlos?

-Ya son ocho años desde que egresé, así que de repente uno va olvidando algunas cosas, pero sí tengo muchos recuerdos. Bueno, llegué el 2010, año en que empezó a funcionar el colegio. La verdad es que lo que más recuerdo del establecimiento son las personas, los docentes y los amigos, porque, en definitiva, son las personas quienes hacen a las comunidades.

-¿Qué significó haber estudiado en el CASC?

-En el ámbito académico, venía con ideas respecto de lo que quería estudiar; por ejemplo, me gustaba el área de las ciencias y el área relacionada con la medicina, y la verdad es que en el colegio logré, entre comillas, encontrar el camino de lo que realmente quería hacer. En el ámbito personal, de bastante crecimiento, sobre todo considerando el hecho de que lo que hacen justamente a las comunidades, son las personas. También pude desarrollar algún tipo de gestión, porque el año 2011, recuerdo que mi mejor amigo en el colegio fue electo el primer presidente del Centro de Alumnos, y ayudé en el tema de la asesoría y desde ahí comencé a interactuar mucho más con la parte directiva del colegio. 

– ¿Qué asignaturas del colegio ayudaron a tu formación académica?

-Siempre en tercero medio uno tiene que tomar una decisión entre ser científico y humanista. Primero había elegido ser científico, pero me topé en mi camino con la directora académica del ciclo mayor, Yenny Bizama, quien en ese entonces era mi profesora de historia. Además, siempre me gustó la historia y la verdad es que en tercero medio se abrió mi mundo en el sentido de que me di cuenta de que el análisis de lo social y de la historia me gustaba un poquito más. Por lo tanto, tenía interés de conocer cómo funciona el mercado legal; de ahí en adelante, no le quité los ojos de encima a todo lo que tenía que ver con las normas jurídicas.

-¿Qué fue lo mejor que te llevaste del Colegio Amanecer San Carlos?

-El cariño de cada uno de los docentes, de mis compañeros, el cariño de las personas, que es lo que realmente queda. Y bueno, me he encontrado con algunos docentes fuera ya de las aulas y el cariño está intacto; de hecho, el año pasado me encontré con el profesor César Aravena, y él justamente me comentaba que se preguntaba qué estaría haciendo Alonso Pérez, alumno que hace años había egresado. 

-¿Qué recuerdos tienes del profesor César Aravena?

-Bueno, es muy animoso de enseñar su área de emprendimiento, haciendo distintas actividades, muy cariñoso, y la verdad es que fue importante en mi formación y en dejarme ese bichito emprendedor que obviamente uno debe tener para emprender distintos caminos.

Alonso en la Escuela de Derecho de la Universidad de Concepción.

-¿Qué te llevó a estudiar derecho?

-El querer conocer y dar respuestas jurídicas a las personas; eso me interesaba mucho respecto del área.

-¿Cómo fue tu experiencia cuando recién entraste a la carrera?

-El primer año es un poco complicado y difícil, porque uno tiene que adaptarse a este mundo universitario, donde hay un poco más de libertad o, en algunas asignaturas, hay profesores que piden asistencia obligatoria. En realidad, la carrera no es tan fácil, pero fijándose metas, quizá no tan largas, por ejemplo, terminando el semestre, estaba feliz (ríe).

-Siempre ha estado el mito de que la carrera de derecho es muy difícil…  

-Yo diría que la carrera de derecho no es tan complicada, en el sentido de que uno va a tener que hacer un descubrimiento científico; creo que más que nada es complicada porque exige un cierto ritmo de estudio y constancia, porque uno lo que hace es estudiar las normas jurídicas; entonces, hay profesores que son muy legalistas apegados a la ley, y si no escuchan una palabra de la ley, obviamente no les va a gustar la respuesta que uno le pueda dar en un certamen o examen.

-¿Qué tan importante fue tu familia en este proceso académico?

-Súper importante. Es el sustento material, pero también espiritual, porque ahí uno tiene su nido y su primera barrera de apoyo y de ayuda. Estaban siempre preocupados en la formación académica; de repente, uno comentaba que tenía examen, y obviamente ellos siempre muy preocupados e interesados en la formación académica. Son finalmente el sostén para uno.

-¿En qué actividad te desempeñas actualmente?

-Actualmente, estoy en el ejercicio libre, porque con el tema de la pandemia está bastante complicado encontrar un lugar de trabajo de manera estable y prontamente voy a empezar a estudiar un diplomado. La verdad es que seguir especializándose, seguir aprendiendo es súper importante en mi carrera, porque el campo laboral está un poquito saturado, pero si uno se esfuerza y logra salir adelante en ese aspecto, puede encontrar algún tipo de trabajo. 

-¿En qué área de tu carrera te gustaría desempeñarte?

-Me gusta el área del derecho laboral; es más, ahí realicé mi práctica profesional, en una oficina especializada de la Corporación de Asistencia Judicial, que ayuda a las personas de escasos recursos en materia laboral. Uno los ayuda en la presentación de demandas, contestaciones y la verdad esa área me pareció súper interesante, pero también no cerrarse tan solo a eso, porque la carrera da variados campos donde uno se puede desempeñar.

¿Qué consejo le darías a los alumnos que deseen estudiar esta carrera?

-El primer consejo que les daría es que hay que ser pacientes y tener una meta clara. Tener también la capacidad de expresar lo que uno sabe y conoce, de manera clara y sencilla, porque a eso se apunta hoy. En el área de la oralidad, si uno quiere desempeñarse en los tribunales, se exige que uno pueda desarrollar el área oral y, por tanto, que pueda explicar conocimientos.

  Y si bien se van a presentar obstáculos en el camino, yo creo que sortearlos, son distintos desafíos que se proponen y llegan en la vida.